La duración del sueño influye en la obesidad infantil
JANO.es · 08 Febrero 2008 12:49
Una revisión de varios estudios revela que los niños que no duermen las horas suficientes tienen más probabilidades de desarrollar sobrepeso y obesidad
Los niños que duermen menos horas de lo debido tienen más probabilidades de desarrollar sobrepeso y obesidad, según un estudio de la Johns Hopkins Bloombert School of Public Health (Estados Unidos), que se publica en "Obesity".
Este análisis de varios estudios epidemiológicos revela que por cada hora de sueño adicional, el riesgo infantil de sobrepeso y obesidad desciende en un 9%.
Los autores llevaron a cabo una revisión de 17 estudios publicados sobre la relación entre la duración del sueño y la obesidad infantil, de los que 11 fueron incluidos en este metaanálisis. Las horas de sueño recomendadas varían de una investigación a otra y en función de la edad de los niños. Algunos estudios sugieren que los menores de 5 años deberían dormir 11 horas o más, mientras que los de 5 a 10 deben dormir 10 horas o más. A partir de 10 años, lo recomendable son 9 horas como mínimo. El análisis de la presente investigación se basa en estas recomendaciones.
Los resultados del metaanálisis muestran que los niños que dormían menos horas presentaron un riesgo un 92% mayor de ser obesos o presentar sobrepeso en comparación con aquellos que dormían más horas. Entre los menores de 5 años, se considero como horas insuficientes de sueño dormir 9 o menos. Entre los de 5 a 10 años se consideraron pocas horas 8 o menos. Y 7 en el caso de los niños mayores de 10 años.
Esta asociación entre la duración del sueño y el riesgo de obesidad fue muy fuerte en el caso de los chicos, pero no en las niñas.
Para los autores, una buena conducta en relación con las horas de sueño constituye una medida de bajo coste importante para prevenir la obesidad infantil, y debería ser considerada en futuros estudios de intervención. "Nuestros resultados también pueden tener importantes implicaciones en sociedades en las que los niños no duermen lo suficiente debido a la presión de excelencia académica y en las que la prevalencia de la obesidad está en aumento", concluyen.
Bienvenidos al BLOG de la Escuela de Familias. En él encontraréis ideas sobre temas relacionados con la primera infancia, educación, familia (entendida esta en el sentido más amplio y actual de la palabra), y la psicología y la salud en general. Podréis hacer y compartir comentarios al respecto y disfrutar de un espacio para el debate dirigido sobre estos temas.
domingo, 10 de febrero de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
Tipos de familia y crianza
1. Las variables mas importantes que determinan el tipo de crianza son:
· El control paterno/materno: cómo son de restrictivos los padres.
· La calidez paterna/materna: grado de afecto y aprobación que tienen con sus hijos.
Podriamos diferenciar 4 tipos de familia y de crianza según se combinen dichos parámetros:
Autoritaria, permisiva, indiferente, con autoridad
Tipos de personalidad que el niño/a desarrollará segun el estilo de familia y de crianza:
1. Padres autoritarios: mucho control y poca calidez
niños apartados y temerosos,
con poca o ninguna independencia
variables, apocados e irritables
2. Padres permisivos: poco control y mucha calidez
niños autoindulgentes, impulsivos y socialmente ineptos,
otros pueden ser activos, sociales y creativos;
otros pueden ser rebeldes y agresivos
3. Padres indiferentes: poco control y poca calidez
los hijos de los padres indiferentes son los que están en peor situación y, si sus padres son negligentes, se sienten libres de dar rienda suelta a sus impulsos más destructivos
4. Padres con autoridad: mucho control y mucha calidez
los niños mejor adaptados,
tienen confianza en sí mismos,
tienen mayor control personal y
son socialmente más competentes.
¿Donde se situaría usted?
Pruebe a definir los patrones de crianza de su familia de origen y de la suya propia si la ha formado.
· El control paterno/materno: cómo son de restrictivos los padres.
· La calidez paterna/materna: grado de afecto y aprobación que tienen con sus hijos.
Podriamos diferenciar 4 tipos de familia y de crianza según se combinen dichos parámetros:
Autoritaria, permisiva, indiferente, con autoridad
Tipos de personalidad que el niño/a desarrollará segun el estilo de familia y de crianza:
1. Padres autoritarios: mucho control y poca calidez
niños apartados y temerosos,
con poca o ninguna independencia
variables, apocados e irritables
2. Padres permisivos: poco control y mucha calidez
niños autoindulgentes, impulsivos y socialmente ineptos,
otros pueden ser activos, sociales y creativos;
otros pueden ser rebeldes y agresivos
3. Padres indiferentes: poco control y poca calidez
los hijos de los padres indiferentes son los que están en peor situación y, si sus padres son negligentes, se sienten libres de dar rienda suelta a sus impulsos más destructivos
4. Padres con autoridad: mucho control y mucha calidez
los niños mejor adaptados,
tienen confianza en sí mismos,
tienen mayor control personal y
son socialmente más competentes.
¿Donde se situaría usted?
Pruebe a definir los patrones de crianza de su familia de origen y de la suya propia si la ha formado.
viernes, 25 de enero de 2008
El Apego: Un esquema para la reflexión
ORIGEN: Necesidad biológica / Necesidad psicológica: Garantía de supervivencia
SIGNIFICADO: Relación emocional permanente y estable.
Sensación de seguridad, confianza y equilibrio estructural básico
que permanece durante toda la vida.
La gestación: La madre, figura de apego por excelencia
- Conductas maternales íntimamente relacionadas con la vinculación en:
Especies animales: Construcción del nido, alimentación, defensa, calor a la cría, higiene,…
Especie humana: acogimiento del niño/a, contacto sensorial (visual, táctil, olfativo), verbalizaciones, preocupación por el bienestar del niño/a, aprobación, afirmación…
A. Cómo participa el bebé en la creación del apego:
· Preferencias perceptivas innatas:
o El rostro humano
o La voz humana
o El olor de la madre
La gestación: La madre, figura de apego por excelencia
- Conductas maternales íntimamente relacionadas con la vinculación en:
Especies animales: Construcción del nido, alimentación, defensa, calor a la cría, higiene,…
Especie humana: acogimiento del niño/a, contacto sensorial (visual, táctil, olfativo), verbalizaciones, preocupación por el bienestar del niño/a, aprobación, afirmación…
A. Cómo participa el bebé en la creación del apego:
· Preferencias perceptivas innatas:
o El rostro humano
o La voz humana
o El olor de la madre
· Conductas señalizadoras:
o El llanto, la sonrisa
o Balbuceos, sonidos guturales varios…
· Su propio rostro y presencia estimulan de modo natural el acercamiento de la madre, su interés, sus conductas protectoras.
B. Cómo participa la madre en la creación del apego:
· Respondiendo a las preferencias perceptivas innatas del bebé:
o Con su rostro y su presencia: Estímulo visual perfecto, se suele situar a una distancia óptima del bebé (20-25 cm.)
o Con su voz: Estímulo auditivo perfecto: Pronunciación pausada, frases cortas y repetidas, timbre en falsete.
o Con su olor corporal, que estimulará enormemente el olfato y las emociones del bebé.
· Respondiendo a las conductas señalizadoras:
o A llanto, a la sonrisa, a los balbuceos…
· Con conductas de cariño y simpatía.
o Con el juego de la madre, más allá de los cuidados básicos.
TIPOS DE APEGO Y PATRONES DE CRIANZA
El apego seguro
La madre responde a las necesidades del hijo/a:
o Con prontitud.
o Adecuadamente, consigue calmarle cada vez con más facilidad.
o Congruentemente, con constancia
o También a las señales sociales del bebé, no solo a sus necesidades fisiológicas.
· La madre se siente cada vez más segura y eficaz en su rol de madre.
· Aprovecha o “neutraliza” sus propias vivencias de apego respecto a su propia madre.
· El niño/a protesta cuando se separa de su madre.
· El niño/a juega también cuando no está la madre.
· Al volver a verla después de una ausencia siente alegría y juega.
· Disfruta del contacto físico con el niño/a.
· Deja espacios de separación (física y mental) entre ella y el bebé: Fundamental la presencia de la figura paterna, o en su ausencia, de alguna figura sustitutoria.
o No hay presencia sin ausencia
o No se interioriza la figura de apego si no falta en algún momento
lunes, 14 de enero de 2008
Negar para afirmar. Cerrar para abrir.
La vida del mundo infantil nos da pistas de un valor ilimitado para entender los cauces más sanos de la vida de los propios adultos. La negación en ambos casos es una condición imprescindible para la afirmación. Bien es cierto que este ingrediente no debe exceder la dosis justa tanto en la receta educativa de un niño/a como en el cuaderno de bitácora de cualquier adulto, pero tan cierto es esto como que no existe actitud afirmativa sin la negativa complementaria, sin límite, sin renuncia a parte de que lo que tiene o se pretende. La elección siempre implica esfuerzo e incluso sufrimiento pero no nos dejemos cegar por estas sensaciones: la proyección de una negación sana es siempre hacia adelante y la confianza en lo positivo da paso a la aparición de espacios de afirmación, de simbolización y creación de nuevas estructuras y funciones que mejoran, enriquecen y revitalizan sin duda el estado precedente.
Los niños necesitan aprender a convivir con la justa negación, el límite que estimula la búsqueda de alternativas y la elaboración de nuevos cauces de acción. Cuando esta dinámica se aprende en un núcleo familiar donde el amor y la protección están garantizados y así lo sienten los hijos, pues se les transmite de modo eficaz en la vida cotidiana, se garantiza la génesis en la persona de unas estructuras que en la vida adulta facilitarán enormemente el análisis de disyuntivas de elección, su posicionamiento ante la toma de decisiones y, en general, las renuncias afirmativas, el cerrar puertas para abrir otras nuevas, para abrirlas con responsabilidad y coherencia, el superar las incongrüencias, errores o injusticias del pasado con una lectura evolutiva y superadora.
Los niños necesitan aprender a convivir con la justa negación, el límite que estimula la búsqueda de alternativas y la elaboración de nuevos cauces de acción. Cuando esta dinámica se aprende en un núcleo familiar donde el amor y la protección están garantizados y así lo sienten los hijos, pues se les transmite de modo eficaz en la vida cotidiana, se garantiza la génesis en la persona de unas estructuras que en la vida adulta facilitarán enormemente el análisis de disyuntivas de elección, su posicionamiento ante la toma de decisiones y, en general, las renuncias afirmativas, el cerrar puertas para abrir otras nuevas, para abrirlas con responsabilidad y coherencia, el superar las incongrüencias, errores o injusticias del pasado con una lectura evolutiva y superadora.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Normas y límites en primera infancia ¿Se imponen o se enseñan?
Respecto al tema de la transmisión de normas o criterios de actuación al niño de 0-3 años conviene tener claro algunos puntos esenciales que pueden ayudar a las familias en la práctica educativa cotidiana en el hogar. A continuación los apunto de modo esquemático para que sirvan de guía y sobre todo de reflexión:
. Los límites son un material de enseñanza-aprendizaje en la relación padres-hijos. Por lo tanto, requieren tiempo, constancia, claridad y serenidad.
. Los límites son consecuencia lógicas, no caprichos de los padres, ni consecuencia de su enfado.
. Conviene evitar el enfado en la medida de lo posible. Aunque a menudo los niños puedan hacer perder la paciencia es recomendable que esto ocurra solo de forma esporádica, que no sea la forma de actuar más habitual. El adulto se debe "entrenar" en separar firmeza y enfado en su comportamiento respecto al niño/a. Seria interesante incluso ser capaces de ser firmes al demarcar un límite con una sonrisa en los labios. Haga la prueba.
. Los niños/as necesitan la guía del adulto, sino están perdidos, agitados, desorientados. Como un guía turístico debe transmitir seguridad y conocimiento de una ciudad mientras realiza una visita con un grupo de personas que no la conocen, asímismo, también los padres deben comunicarse con sus hijos del mismo modo. Es muy importante transmitir esas sensaciones, más allá de lo acertado o no del contenido de las decisiones o límites que se transmiten.
. Como cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje hay que adecuar el material a las capacidades presentes del "alumno":
Empezamos por muy pocas normas a partir del primer añito. Reservar los "nos" para que sean eficaces cuando se usan, y no como el perfume que deja de olerse cuando esta siempre presente, evitando sobretodo ambientes demasiados negativistas o represivos en casa. Es interesante que los padres sean capaces de escribirse pequeños listados de los limites que estan aplicando, para tener las cosas mas claras.
. Las explicaciones deben ser muy sencillas y no son el elemento fundamental por el que el límite se aprende.
No se trata de convencer al niño de que haga o no determinada cosa. se trata de enseñarle. Nuestros profesores de matemáticas nunca han intentado convencernos de que 2 mas 2 es igual a 4. En el mejor de los casos a través del juego han hecho que esta informacion nos fuera quedando en nuestra memoria. No se dudaba sobre ello.
. El estado general del niño nos debe ir haciendo valorar si equilibramos bien los dos polos fundamentales de la relación niños-adultos: exigencia-concesión
A menudo en el tema de los limites interfiere al factor "rabietas", sana aunque incómodamente habitual en la primera infancia. En este sentido tendríamos en cuenta lo siguiente:
1. Objetivo fundamental: Mantener la calma. Convertirse en espectador del comportamiento del niño/a. Evitar el clima de conflicto permanente.
2. En momentos de “crisis”:
a. No preguntar.
b. No convencer con explicaciones.
c. No responder agresivamente a la posible agresividad del niño.
d. No conceder todo.
e. Desarrollar las capacidades de distracción en el adulto
f. "Ahorrarse" el lenguaje verbal.
3. En positivo:
a.Asegurar que no interfieren factores relacionados con los cuidados fisiológicos básicos:
Sueño, hambre, enfermedad, cansancio,…
b.Valorar si estamos dando una estimulación más compleja en nuestros juegos, respecto a los meses anteriores. Las capacidades intelectuales hacia los 2 años evolucionan exponencialmente.
c. Anticipar las rutinas o comportamientos deseados con un”sendero pautado” de conductas. Cuando alcanzamos nuestro objetivo repasamos con el niño el “recorrido” realizado.
d. Establecer muy pequeños pactos. Que sean claros.
e. Jugamos a representar las escenas más conflictivas y frecuentes cuando el estado anímico del niño es relajado. Se pueden utilizar los muñecos.
f. Simbolizar los momentos difíciles mediante los cuentos que contamos al niño/a.
g. Guiar al niño/a con una actitud decidida aunque no autoritaria.
h. No excedernos en preguntas. Cambiar el estilo de comunicación con el niño/a.
En los momentos mas difíciles, ante todo: calma y sentido del humor.
Buena suerte.
. Los límites son un material de enseñanza-aprendizaje en la relación padres-hijos. Por lo tanto, requieren tiempo, constancia, claridad y serenidad.
. Los límites son consecuencia lógicas, no caprichos de los padres, ni consecuencia de su enfado.
. Conviene evitar el enfado en la medida de lo posible. Aunque a menudo los niños puedan hacer perder la paciencia es recomendable que esto ocurra solo de forma esporádica, que no sea la forma de actuar más habitual. El adulto se debe "entrenar" en separar firmeza y enfado en su comportamiento respecto al niño/a. Seria interesante incluso ser capaces de ser firmes al demarcar un límite con una sonrisa en los labios. Haga la prueba.
. Los niños/as necesitan la guía del adulto, sino están perdidos, agitados, desorientados. Como un guía turístico debe transmitir seguridad y conocimiento de una ciudad mientras realiza una visita con un grupo de personas que no la conocen, asímismo, también los padres deben comunicarse con sus hijos del mismo modo. Es muy importante transmitir esas sensaciones, más allá de lo acertado o no del contenido de las decisiones o límites que se transmiten.
. Como cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje hay que adecuar el material a las capacidades presentes del "alumno":
Empezamos por muy pocas normas a partir del primer añito. Reservar los "nos" para que sean eficaces cuando se usan, y no como el perfume que deja de olerse cuando esta siempre presente, evitando sobretodo ambientes demasiados negativistas o represivos en casa. Es interesante que los padres sean capaces de escribirse pequeños listados de los limites que estan aplicando, para tener las cosas mas claras.
. Las explicaciones deben ser muy sencillas y no son el elemento fundamental por el que el límite se aprende.
No se trata de convencer al niño de que haga o no determinada cosa. se trata de enseñarle. Nuestros profesores de matemáticas nunca han intentado convencernos de que 2 mas 2 es igual a 4. En el mejor de los casos a través del juego han hecho que esta informacion nos fuera quedando en nuestra memoria. No se dudaba sobre ello.
. El estado general del niño nos debe ir haciendo valorar si equilibramos bien los dos polos fundamentales de la relación niños-adultos: exigencia-concesión
A menudo en el tema de los limites interfiere al factor "rabietas", sana aunque incómodamente habitual en la primera infancia. En este sentido tendríamos en cuenta lo siguiente:
1. Objetivo fundamental: Mantener la calma. Convertirse en espectador del comportamiento del niño/a. Evitar el clima de conflicto permanente.
2. En momentos de “crisis”:
a. No preguntar.
b. No convencer con explicaciones.
c. No responder agresivamente a la posible agresividad del niño.
d. No conceder todo.
e. Desarrollar las capacidades de distracción en el adulto
f. "Ahorrarse" el lenguaje verbal.
3. En positivo:
a.Asegurar que no interfieren factores relacionados con los cuidados fisiológicos básicos:
Sueño, hambre, enfermedad, cansancio,…
b.Valorar si estamos dando una estimulación más compleja en nuestros juegos, respecto a los meses anteriores. Las capacidades intelectuales hacia los 2 años evolucionan exponencialmente.
c. Anticipar las rutinas o comportamientos deseados con un”sendero pautado” de conductas. Cuando alcanzamos nuestro objetivo repasamos con el niño el “recorrido” realizado.
d. Establecer muy pequeños pactos. Que sean claros.
e. Jugamos a representar las escenas más conflictivas y frecuentes cuando el estado anímico del niño es relajado. Se pueden utilizar los muñecos.
f. Simbolizar los momentos difíciles mediante los cuentos que contamos al niño/a.
g. Guiar al niño/a con una actitud decidida aunque no autoritaria.
h. No excedernos en preguntas. Cambiar el estilo de comunicación con el niño/a.
En los momentos mas difíciles, ante todo: calma y sentido del humor.
Buena suerte.
martes, 4 de diciembre de 2007
Errores habituales en el juego con niños/as pequeños en casa
Olvidar que jugar es no tomarse la vida demasiado en serio, es como ensayar o probar sin preocupaciones.
Exceso de juguetes a disposición directa del niño/a.
Confundir jugar con estar juntos.
Dar a elegir al niño/a a qué y cómo se juega en mayor medida de lo que corresponde a sus capacidades.
No saber decir que no. Utilizar demasiadas explicaciones, enfados, amenazas de castigo, chantajes…
Confiar demasiado en que el juguete por sí mismo puede entretener al niño.
Calcular mal la adecuación del juguete y/o el juego a la edad del niño/a y sus capacidades.
No incluir el recoger y el ordenar como una parte más del juego. Necesita un tiempo (no deprisa y al final) y que se lleve a cabo juntos.
Los juguetes no deben estar todos a la vista y el alcance del niño/a. De esta forma se favorece un cierta claridad mental y emocional, y se estimula el deseo, las ganas de jugar y el saber esperar.
Abundar demasiado en los juguetes o juegos que claramente prefiere el niño/a (coches, pelotas, animales, muñecos…)
Jugar demasiado a que el adulto enseña al niño/a.
Olvidar que las necesidades de juego compartido evolucionan y cambian permanentemente.
Exceso de juguetes a disposición directa del niño/a.
Confundir jugar con estar juntos.
Dar a elegir al niño/a a qué y cómo se juega en mayor medida de lo que corresponde a sus capacidades.
No saber decir que no. Utilizar demasiadas explicaciones, enfados, amenazas de castigo, chantajes…
Confiar demasiado en que el juguete por sí mismo puede entretener al niño.
Calcular mal la adecuación del juguete y/o el juego a la edad del niño/a y sus capacidades.
No incluir el recoger y el ordenar como una parte más del juego. Necesita un tiempo (no deprisa y al final) y que se lleve a cabo juntos.
Los juguetes no deben estar todos a la vista y el alcance del niño/a. De esta forma se favorece un cierta claridad mental y emocional, y se estimula el deseo, las ganas de jugar y el saber esperar.
Abundar demasiado en los juguetes o juegos que claramente prefiere el niño/a (coches, pelotas, animales, muñecos…)
Jugar demasiado a que el adulto enseña al niño/a.
Olvidar que las necesidades de juego compartido evolucionan y cambian permanentemente.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Taller de masaje infantil
En mis talleres de masaje infantil para grupos de padres y madres:
- Mostramos una técnica de masaje.
- Enseñamos qué sentido tiene el masaje infantil a través de la experiencia práctica con los propios niños/as durante el taller.
- Transmitimos las claves para hacer del masaje algo cotidiano, factible, una forma espontánea y natural de relacionarse corporalmente con sus hijos/as en un modo de vida con demasiados horarios y demasiado poco tiempo.
- Ayudamos a no perder la motivación para masajear a sus propios hijos/as incluso cuando estos "parecen" negarse a ello, o no dan muestras de agrado ante los intentos de sus papás.
- Disfrutamos de una experiencia colectiva que, aunque lejana de la intimidad y la concentración ideales para la realización de un buen masaje, permite compartir dificultades y más de una sonrisa.
- Nos sorprendemos con las propias sensaciones y con la gran variedad de emociones que podemos transmitir a los niños/as a través de las manos.
- Comprendemos que es mejor alejar el masaje infantil de algunos misticismos orientalizantes y perfeccionistas, y acercarlo al "pinto-pinto golgorito" del abuelo y "al tope-tope-tope" de la abuela.
- Descubrimos que, en primera infancia, lo que no se comunica través de la piel no se comunica a través de las palabras.
- Mostramos una técnica de masaje.
- Enseñamos qué sentido tiene el masaje infantil a través de la experiencia práctica con los propios niños/as durante el taller.
- Transmitimos las claves para hacer del masaje algo cotidiano, factible, una forma espontánea y natural de relacionarse corporalmente con sus hijos/as en un modo de vida con demasiados horarios y demasiado poco tiempo.
- Ayudamos a no perder la motivación para masajear a sus propios hijos/as incluso cuando estos "parecen" negarse a ello, o no dan muestras de agrado ante los intentos de sus papás.
- Disfrutamos de una experiencia colectiva que, aunque lejana de la intimidad y la concentración ideales para la realización de un buen masaje, permite compartir dificultades y más de una sonrisa.
- Nos sorprendemos con las propias sensaciones y con la gran variedad de emociones que podemos transmitir a los niños/as a través de las manos.
- Comprendemos que es mejor alejar el masaje infantil de algunos misticismos orientalizantes y perfeccionistas, y acercarlo al "pinto-pinto golgorito" del abuelo y "al tope-tope-tope" de la abuela.
- Descubrimos que, en primera infancia, lo que no se comunica través de la piel no se comunica a través de las palabras.
martes, 20 de noviembre de 2007
Psicología sistémica, familia e infancia
La psicología sistémica puede aportar mucho a la comprensión del mundo de la familia y la infancia. En un modo especial, este modelo puede ayudar a superar las dificultades que suelen aparecer en las familias durante la etapa de la crianza ayudándonos a entender las vicisitudes habituales de la primera infancia y sobre todo contribuyendo a encontrar pautas de actuación eficaces desde la evaluación rigurosa y la relación empática con las familias.
Sintetizando al máximo las características principales de la psicología sistémica, o lo que hay de específico en este modelo aplicado al trabajo con familias, podríamos destacar los siguientes aspectos:
· Estudiamos y actuamos más sobre las relaciones que sobre los individuos.
· Nos centramos en lo que sucede en el presente más que en lo que pasó en el pasado, aunque tenemos en cuenta los procesos evolutivos y lo transgeneracional.
· No utilizamos el binomio causa-efecto para explicar lo que pasa. Rechazamos cualquier tipo de culpabilización.
· Creemos que todos los integrantes de un grupo tienen siempre algo que ver en lo que pasa en él. Las dificultades del niño/a, del padre o de la madre, son dificultades de todos.
· Creemos que las personas y las familias tienen siempre recursos propios para superar las dificultades. Intentamos movilizar dichos recursos. Potenciamos la confianza de la familia en sus propias capacidades.
· Creemos que los individuos (adultos o niños) y los grupos tienen siempre capacidad para cambiar, para mejorar.
· Buscamos cambios cualitativos. Huimos del “más de lo mismo”.
· Concedemos una relevancia enorme al análisis de la comunicación en el grupo (entre los padres, entre padres e hijos, entre los hijos...), tanto desde el punto de vista del diagnóstico como de la intervención.
· Planteamos tratamientos limitados en el tiempo: Evitamos la dependencia del terapeuta. Cuanto antes el cliente no necesite venir a consulta, los resultados serán mejores.
Según estos criterios, las posibilidades de abordar con éxito las problemáticas relacionadas con la crianza, desde los primeros años hasta la adolescencia, o las crisis que aparecen con frecuencia en la pareja durante estos períodos, son muy elevados. Este modelo de intervención permite trabajar sobre las dificultades y disfunciones, por graves que sean, desde planteamientos orientados más a la salud que a la enfermedad. Partiendo del respeto a la idiosincrasia de cada grupo familiar, les dota de instrumentos muy eficaces para actuar desde la prevención y la promoción de los propios recursos a la hora de afrontar todo tipo de dificultades cotidianas y/o problemáticas patológicas de mayor complejidad.
Sintetizando al máximo las características principales de la psicología sistémica, o lo que hay de específico en este modelo aplicado al trabajo con familias, podríamos destacar los siguientes aspectos:
· Estudiamos y actuamos más sobre las relaciones que sobre los individuos.
· Nos centramos en lo que sucede en el presente más que en lo que pasó en el pasado, aunque tenemos en cuenta los procesos evolutivos y lo transgeneracional.
· No utilizamos el binomio causa-efecto para explicar lo que pasa. Rechazamos cualquier tipo de culpabilización.
· Creemos que todos los integrantes de un grupo tienen siempre algo que ver en lo que pasa en él. Las dificultades del niño/a, del padre o de la madre, son dificultades de todos.
· Creemos que las personas y las familias tienen siempre recursos propios para superar las dificultades. Intentamos movilizar dichos recursos. Potenciamos la confianza de la familia en sus propias capacidades.
· Creemos que los individuos (adultos o niños) y los grupos tienen siempre capacidad para cambiar, para mejorar.
· Buscamos cambios cualitativos. Huimos del “más de lo mismo”.
· Concedemos una relevancia enorme al análisis de la comunicación en el grupo (entre los padres, entre padres e hijos, entre los hijos...), tanto desde el punto de vista del diagnóstico como de la intervención.
· Planteamos tratamientos limitados en el tiempo: Evitamos la dependencia del terapeuta. Cuanto antes el cliente no necesite venir a consulta, los resultados serán mejores.
Según estos criterios, las posibilidades de abordar con éxito las problemáticas relacionadas con la crianza, desde los primeros años hasta la adolescencia, o las crisis que aparecen con frecuencia en la pareja durante estos períodos, son muy elevados. Este modelo de intervención permite trabajar sobre las dificultades y disfunciones, por graves que sean, desde planteamientos orientados más a la salud que a la enfermedad. Partiendo del respeto a la idiosincrasia de cada grupo familiar, les dota de instrumentos muy eficaces para actuar desde la prevención y la promoción de los propios recursos a la hora de afrontar todo tipo de dificultades cotidianas y/o problemáticas patológicas de mayor complejidad.
jueves, 1 de noviembre de 2007
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